En 2003, cuando se secuenció el genoma del Canis lupus familiaris, quedó establecido que esta especie desciende del lobo. Además, se pudieron hacer dos grupos principales a partir de las casi doscientas razas reconocidas en el mundo. Estudios y experimentos respaldan lo que ya era sospechado por sus amos: a los perros solo les falta ponerse a hablar: Su memoria, empatía y capacidad para comunicarse están por encima del promedio del reino animal.

 

Los perros han estado en las grandes hazañas humanas de la historia: había perros a bordo de las carabelas de Colón, en la conquista del Polo Sur, en el primer viaje de un ser vivo a la órbita terrestre, su nombre “Laica”. No obstante, estos animales domésticos no son tan simples máquinas de trabajo vivientes. De hecho, puede que no nos hayamos percatado, pero si tienes uno de ellos como mascota, estás conviviendo con un ser indiscutiblemente inteligente.

Hasta hace poco no sabíamos mucho sobre la inteligencia de los perros, ni sobre cómo ven el mundo. Pero en los últimos años las investigaciones en este campo se han acelerado y ha sido posible comprobar que sus capacidades cognitivas se asemejan a las de un niño.

Los experimentos, efectivamente, demuestran que asimilan vocabulario de una manera semejante a los niños: mediante la deducción y la exclusión. Algunos perros incluso son capaces de relacionar las etiquetas abstractas con objetos concretos.

Las pruebas realizadas en laboratorios arrojan la conclusión de que no hay diferencia entre las razas. Después de diversas pruebas, Julie Hecht, psicóloga de la Universidad Nueva York, concluyó que en realidad hay más disimilitudes cognitivas entre individuos de una misma raza. Además, la selección reproductiva se ha realizado generalmente en función de características físicas o de temperamento, sin tener en cuenta el cociente intelectual de los perros.

Reflexiones: Desde muy pequeño y por toda mi vida he compartido mi existencia con perros, inicialmente con aquellos los denominados de “pedigrí”, por la creencia de mis padres de una supuesta “inteligencia superior”. Hoy me acompaño en mi hogar de cinco peludos callejeros, todos ellos recogidos y adoptados. Y hoy puedo constatar que la fidelidad, lealtad, amor, vigor y además, estado de salud de un perro criollo no tienen paralelo.

¡No compres un perro de raza, mejor adopta uno sin casa!

Deja tus comentarios

Participa aqui en el debate de la semana
¡ahora es más fácil!

0
  • No se han encontrado comentarios