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¿Es el voyerismo parte de nuestro instinto natural para la reproducción?

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En verano, las costas del norte del Golfo de México en territorio estadounidense tienen la misma agua cristalina y mareas regulares que de costumbre; pero el fondo marino, guarecido a unos 200 metros de profundidad, esconde un paisaje desértico que se extiende desde la desembocadura del río Mississippi hasta Texas en el Golfo de México. El adentrarse a ese abismo sería equiparable al hallazgo fortuito de una ciudad abandonada. Lo que usualmente es el hogar de un ecosistema rico en recursos naturales vegetales y animales, parece una zona de ruinas sin ningún indicio de vida.

El lecho marino está repleto de cadáveres  de crustáceos, moluscos, peces y otras criaturas. La posición de los restos de cada víctima y las condiciones físicas del área revelan una escena atroz de la que, se infiere, algunos animales lograron huir mientras otros murieron en el intento tras una larga agonía. Si habría que llenarse un acta de defunción, la causa de muerte más directa de esta tragedia sería asfixia, pues los niveles de oxígeno disuelto son tan bajos en esa región que los seres macroscópicos de las profundidades no pueden respirar. 

El nombre científico del fenómeno ecológico descrito es hipoxia marina, es decir, falta de oxígeno. Por tanto, se llama de modo coloquial "zonas muertas" a ciertas regiones de los océanos donde, en temporadas específicas del año, los niveles de dicho gas se reducen.

Al igual que los humanos, los peces plantas, crustáceos y otros seres acuáticos requieren distintas cantidades de oxígeno para respirar. Por ejemplo: las truchas necesitan 4 miligramos por litro (mg/L). Cuando hay hipoxia marina, los niveles no rebasan los 2 mg/L. 

La Administración Nacional Oceánica Atmosférica (NOAA), en Estados Unidos, identificó en 1972 una zona muerta en el norte del Golfo de México, que ha aparecido cada verano en los alrededores de la desembocadura del río Mississippi.

El río Mississippi riega una muy extensa zona de Norteamérica, donde una de sus principales actividades económicas en la agricultura extensiva, práctica que demanda enormes cantidades de fertilizantes que al llegar a los vasos de agua o mares, absorben grandes cantidades de moléculas de oxígeno, provocando la anoxia marina. El lago de Yuriria en Guanajuato es un cercano ejemplo.

¿Por el bien del planeta, seremos capaces de dejar de utilizar estos químicos en la agricultura…? 

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  • Higo mora

    Excelente artículo , recibe un afectuoso abrazo

  • Juan Carlos Ramirez Morales

    Es una gran tristeza que la humanidad esté invadiendo y destruyendo los hábitats de éstos seres indefensos, y que pertenecen a la cadena ecológica de la tierra.
    Por lo visto, sólo interesa la parte económica generando grandes industrias que están contaminando los mares.
    Que lamentable.
    Saludos.

  • Buen contenido y tristemente real y cotidiano a lo largo y ancho de nuestro país y de nuestras costas. Las instituciones que cuidan y controlan . Nulas? Para no variar.

"Quizá no estaré de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarla".  Voltaire.