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¿Más ciencia y menos dogmas en la educación escolar?

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Astrónomos de la NASA intentaron lograr algo extraordinario, alinearon el telescopio espacial Hubble hacia una parte del espacio que parecía estar totalmente oscuro y vacío, una parte desprovista de planetas, estrellas, galaxias, ni otros cuerpos aún no identificados.

Esta parte estaba relativamente cerca de la constelación Osa Mayor y el trozo de cielo no era más grande que en un grano de arena tomado a la distancia del brazo.

Lentamente sobre el transcurso de 10 días enteros, fotones que habían estado viajando cerca de 13 mil millones de años finalmente terminaron su viaje, entrando al detector del telescopio más poderoso hasta ahora.

Cuando el telescopio finalmente fue cerrado y las imágenes fueron procesadas la luz de más de 3 mil galaxias, produciendo las más profundas e inspiradoras imágenes en toda la existencia de la humanidad, cada sencillo punto, mancha y marca, era una galaxia entera y cada una de ellas albergando cientos de miles de millones de estrellas.

Después lo hicieron de nuevo, esta vez apuntando el telescopio en un área cerca de la constelación de Orión. Abrieron el obturador por más de 11 días y 400 órbitas completas alrededor de la Tierra. Usando detectores con mayor sensibilidad y filtros que permitían pasar más luz que antes jamás, más de 10 mil galaxias aparecieron en lo que luego se conoció como el Espacio Ultra Profundo, una imagen que representaba lo más lejano que jamás hemos visto hacia el Universo.

Se estima existen más de 100 mil millones de galaxias en el universo, solo decir ese número no significa mucho para nosotros porque no nos provee ningún contexto, nuestros cerebros no tienen ninguna manera de acertadamente poner eso en una perspectiva significativa. Sin embargo cuando observamos la imagen y pensamos en el contexto en la cual fue tomada y comprendemos realmente lo que significa, inmediatamente conseguimos una perspectiva, y no podemos evitar sino por siempre ser cambiados por ella.

Reflexiones: Ahora siendo testigos de tantos y variados avances tecnológicos ¿cuánta diferencia existe entre estos recientes descubrimientos astronómicos y aquel dogma religioso denominado “Geocentrismo”, mismo que consideraba a la Tierra como el centro de la creación y el universo?

Y bajo esta premisa me asalta constantemente la pregunta: ¿Cuántos otros paradigmas más, nos derrumbará la ciencia moderna en un futuro cercano…?

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  • Salvador Arena

    Estupendo!!!
    Y para profundizar propones tus toneladas de textos?. Mejor te dejo con tus evidencias. Es bueno que tengas las verdades en tu mano. Sigue estudiando.
    Un saludo.

  • Álvaro Torres

    Estimado Salvador;

    ¿Como que te parecio largo?. Lo que te escribi es minúsculo. Tengo toneladas más.
    Si prefieres no entrar en esto respeto tu decisión pero no la comparto, ante evidencia científica debemos profundizar. Principalmente si concuerda con teología. Saludos

  • Salvador Arena

    Pues entonces que quede así. Es demasiado largo
    Yo no voy a entrar en este asunto..
    Seguiremos así.
    Un saludo.

  • Álvaro Torres

    Estimado Salvador;
    Necesitas preguntarte bastante mas.
    Lo de creador o creadora es un mero convencionalismo linguistico, puedes usar el que prefieras. Dios es espiritual.
    Para explicarte como fue que ese "alguien" creo el universo necesito tu correo electronico, ya que este espacio ni remotamente proporciona la posibilidad de incluir las primeras 5 pruebas coientificas. Intentare adjuntar tan solo dos:
    Pruebas de la ciencia sobre la existencia de Dios
    UNO.- Condiciones para la existencia de la vida
    En 1966 la revista Time incluyo un extenso artículo exponiendo dudas de sobre la existencia de Dios, en la portada de esa edición estaba la pregunta ¿Ha muerto Dios? Muchos habían aceptado la narrativa de moda de que mínimo Dios era algo obsoleto, y que al avanzar los conocimientos de la ciencia, disminuía la necesidad de un Dios como explicación del universo.
    Ese mismo año, un famoso cosmólogo, Carl Sagan anuncio que había dos criterios necesarios para que pudiera haber vida en un planeta, esos dos criterios eran:
    a) El tipo exactamente correcto de estrella y
    b) Que exista la distancia exactamente correcta entre el planeta y su estrella.

    En ese año se creía que en el universo hay más o menos un octillón (un uno más 27 ceros) de planetas, y que debía haber como un septillón (un uno más 24 ceros) de planetas capaces de reunir las condiciones para la existencia de la vida, con lo que les parecían buenas probabilidades de que hubiera vida más allá de nuestro planeta, se inició un gran esfuerzo en búsqueda de señales de vida extraterrestre mediante grandes proyectos públicos y privados con la esperanza casi certeza de que pronto iban a encontrarla, los científicos escuchaban a través de una vasta red de radio telescopios tratando de ubicar señales que parecieran inteligencia pero que no fueran algo al azar.
    Al paso de los años, el silencio proveniente del universo se hizo ensordecedor, al llegar el año 2014, es decir luego de 48 años de esfuerzo los investigadores habían escuchado….…..nada, absolutamente nada.
    Ese acontecimiento es de importancia enorme por lo siguiente: No todo fue en vano, esa búsqueda y otras investigaciones rindieron grandes frutos, nuestro conocimiento del universo aumento muchísimo, resulto evidente que no eran dos los factores necesarios para albergar vida, sino muchos más, primero esos dos parámetros se convirtieron en diez, luego en veinte, luego en cincuenta, y como resultado el número de planetas que se supone poseen la capacidad de albergar vida disminuyó y disminuyó y siguió disminuyendo, al seguirse descubriendo más condicionantes, ese número de planetas potencialmente aptos para la vida llego finalmente a… CERO, en otras palabras, las probabilidades indicaban que ni siquiera nosotros deberíamos estar aquí.
    El 31 de diciembre del 2014 el Wall Street Jornal publicó su editorial titulado “La ciencia cada vez más presenta su caso a favor de la existencia de Dios” explicando que los pronósticos de la revista Time del año 1966 eran cuando menos prematuros, y aportando pruebas científicas que nos muestran la imposibilidad de que Dios no exista.
    Al día de hoy ya se han descubierto más de doscientos parámetros necesarios para que haya vida en un planeta, cada uno de esos 200 parámetros se debe cumplir a la perfección pues de no ser así, se derrumba la totalidad del esquema, esto quiere decir que si de los 200 parámetros, 199 si funcionan, de nada sirve pues la disfunción del parámetro 200 lo destruye todo.
    Va un ejemplo: Júpiter es nuestro escudo celestial, si no estuviera exactamente a la distancia que está, sino tuviera exactamente el tamaño y masa que tiene, y exactamente la fuerza gravitacional de atracción que tiene, no sería capaz de atraer hacia si miles de asteroides los cuales de otro modo chocarían contra la tierra, esto suena como no tan importante hasta que se conoce el número y tamaño de los asteroides que nos golpearían, mil veces más de los que si logran llegar aquí, pero de tamaños mayores incluyendo muchísimo mayores de los que si nos golpean. La ciencia cree que uno de esos que nos quita Júpiter causo tal daño que extinguió los dinosaurios.
    Los descubrimientos de los últimos 50 años muestran que las probabilidades en contra de la existencia de vida extra terrestre son abrumadoras. ¿Cree alguien que la afinación tan perfecta de cada uno de esos hasta hoy 200 parámetros se fue dando al azar, por casualidad, sin que nada ni nadie “influyera”? ¿Hasta qué punto es correcto admitir que la ciencia nos señala que nosotros no podemos ser el resultado de fuerzas sueltas y fuera de cualquier coordinación, de cualquier control?
    Asumir que fue una inteligencia superior la que creo las condiciones perfectas, requiere mucho menos fe, que creer en una tierra capaz de albergar vida y un universo que simplemente “ocurrió por sí solo”, por una coincidencia mucho más que imposible, y derrotó a las inmensas probabilidades en su contra.
    Pues bien, esta afinación necesaria para haya vida en un planeta, es nada comparada con la afinación requerida para que exista el universo, por ejemplo, los astrofísicos saben que los valores de las cuatro fuerzas fundamentales, es decir la fuerza de la gravedad, la fuerza electromagnética, y las fuerzas nucleares “fuerte” y “débil” quedaron determinadas menos de una millonésima de segundo posterior al gran destello mejor conocido como el “Big Bang”, pues bien, si se hubiera alterado cualquiera de estos cuatro valores el universo no podría existir , por ejemplo si la proporción entre la fuerza nuclear fuerte y la electromagnética se hubieran desplazado aunque sea por una fracción pequeñísima de fracción minúscula, inclusive por una parte de entre 100, 000,000,000,000,000 entonces no se hubieran podido formar las estrellas.
    Si multiplicamos tan solo ese parámetro por todas las demás condiciones necesarias y las probabilidades contra la existencia contra la existencia del universo, son tan astronómicas que la idea de que el universo “sucedió” así nada más por casualidad, van en contra de todo raciocinio.
    Esta probabilidad es equivalente a lanzar al aire una moneda diez quintillones de veces, y que cada una de esas veces la moneda siempre caiga del mismo lado. Hagan ustedes el ejercicio tan solo 20 veces, les aseguro que aproximadamente las dos caras de la moneda caerán más o menos la mitad de las veces cada uno.
    Alfred Hoyle tuvo la autenticidad de confesar que su ateísmo se vio sacudido fuertemente por estos acontecimientos y descubrimientos, posteriormente escribió que “una interpretación con sentido común de los hechos sugiere que un súper intelecto creó las leyes de la física, de la química y de la biología, el número que uno calcula a partir de los hechos me parece tan abrumador que pone esta conclusión fuera de toda duda”.
    El físico teórico Paul Davis ha dicho que la apariencia de diseño es abrumadora y el profesor de Oxford, John Lennox afirma que entre más conocemos el universo, más cobra fuerza la hipótesis de que si hay un creador inteligente
    DOS.- El tiempo
    Todos sabemos lo que es un reloj ya sea de pulsera o de pared, sin el corremos el riesgo de llegar tarde a algún compromiso, unos relojes son más precisos que otros, el suyo, ¿Cuántos minutos se atrasa digamos cada seis meses? Ya sea que se atrase poco o mucho, de vez en cuando lo tenemos que poner a tiempo, aunque siempre a partir de una fuente que con toda certeza tampoco es exacta, todos los relojes humanos deben ajustarse con cierta periodicidad a partir de la hora oficial, la cual por ejemplo en los EEUU la da el observatorio naval.
    Hasta 1967 los astrónomos de ese observatorio le seguían la pista al movimiento de la tierra en relación a los cielos para medir con precisión el tiempo, ese reloj sobre el cual se basaban, ese “reloj en jefe” era el firmamento, y pues bien ¿quién creen ustedes que puso a los cielos en movimiento? El ser humano aprendió a aprovechar a la precisión perfecta del movimiento del firmamento, y ahí no para todo, ese reloj en jefe nos depara más maravillas.
    En 1968 unos científicos construyeron un reloj atómico del tipo Cesium 133 debido a estas partículas vibran exactamente 9,192,631,770 veces por segundo, esta precisión todavía no es completamente perfecta, ya que se desfasa un segundo cada treinta millones de años, su tasa de vibración es invariable y permanente, lo cual es imposible que sea por accidente, por casualidad, por azar evolutivo ya que no es algo que posea vida, alguien tuvo que haber diseñado semejante complejidad y perfección, alguien comprometido con la honestidad intelectual y el rigor científico no puede más que reconocerlo y aceptarlo, consideremos que los científicos en el instituto nacional estadounidense de estándares y tecnología construyeron otro reloj todavía más preciso y exacto mediante medir el tiempo con luz, ahora el tiempo se mide en lo que denomina “femtosegundos” es decir una millonésima de mil millonésima de segundo, estos relojes usan iones de mercurio para contar el número de veces que vibran por segundo, las frecuencias ópticas consistentemente oscilan a un millón de mil millones de veces por segundo (un quadrillón), mediante el uso de rayos laser y iones de mercurio enfriados los científicos han logrado llegar a conocer la precisión de Dios para medir el tiempo aún mejor, los relojes ópticos se desfasan un segundo cada 30 mil millones de años, eso es un mil veces más exacto que los relojes atómicos.
    Los relojes de veras buenos, los perfectos, no son los hechos por el genio del ser humano, son los cielos, veamos que la última generación de relojes ópticos y atómicos tomaron información de los cielos, de la creación, ¿Pudo llegar a ser semejante perfección mediante una combinación de tiempo, casualidad, accidente y azar? ¿Pudieron haberse creado solos estos “relojes de la naturaleza”? ¿O más bien estamos ante un relojero en jefe?
    Si estas no te convencen avisame para enviarte muchas más.
    Saludos
    Saludos

  • Salvador Arena

    Don Alvaro, puede decirme por qué hay un creador y no una creadora?
    Usted no se hace preguntas? Yo me hago muchas.
    Un saludo

  • Salvador Arena

    Se atrevería a decir cómo cree usted que es ese "alguien" que generó esa maravilla?

  • Álvaro Torres

    Lo incomprensible es que haya quienes creen que semejante maravilla infinitamente compleja y afinada a la perfeccion es obra de nadie. ¿Y se creen inteligentes?.
    Esta parte de las ciencias, al igual que las demás comprueban que si hay un creador.
    Saludos a todos los lectores de Jorge, y por supuesto al creador de estas lecturas, pues han de saber que al estar frente a un texto es imposible no concluir que alguien inteligente puso las letras exactamente en el orden en que están, es imposible que se hayan creado solas y acomodado solas. No fueron ogbra de nadie, fueron obra de Jorge .

  • Salvador Arena

    Querido Licenciado,
    No evite el "geocentrismo" porque salir de ese concepto nos costó mucho. Aquello era filosofía pura, pero nos hacía mayores, adultos...etc. han pasado siglos y parece que comenzamos a see algo más adultos.
    El centro del universo es muy atractivo, pero no sucumba a sus encantos. Siempre seeemos humanos.
    Siempre hemos necesitado ayuda y nos hemos engañado con "manuales" religiiosos.
    El camino que empezamos ya a recorrer es también una escapatoria. Hannah Arendt lo ha escrito ya.
    El "big bang" no lo alcanzaremos nunca. Déjese de dogmas. Nunca lo conoceremos.
    El "individualismo" se acabará también.
    Mexico tiene muchas tareas muy importantes que resolver como para distraerse.
    Me temo que Spielberg y Clark Kent dejaron una huella muy profunda en su imaginario. En el mío dejó un rastro muy profundo.
    Le mando mis saludos, Licenciado.

"Quizá no estaré de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarla".  Voltaire.