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En un artículo de Revolutionary Association of the Women of Afganistan (RAWA) Las mujeres afganas no pueden estudiar ni trabajar. No pueden salir solas a la calle ni hacer ruido al caminar. No pueden ser tratadas por doctores masculinos, no pueden asomarse a sus ventanas, no pueden usar tacones altos. Deben usar obligatoriamente la burka, especie de sudario portátil, que las cubre de la cabeza a los pies y que les dificulta la respiración.

Reciben azotes en público e insultos si no usan la burka o si se les ven los tobillos. Lo mismo, si salen sin la compañía de un hombre de su familia. Se les prohíbe usar cosméticos y si se les sorprende con las uñas pintadas, les amputan los dedos. Se les prohíbe reír en voz alta. Se les prohíbe hablar con cualquier hombre, que no sea su acompañante.

Está prohibido a las mujeres asistir a reuniones públicas. Practicar deportes. Subir a un taxi sin la compañía de su "mahram" (familiar acompañante). Subirse a una bicicleta. Lavar ropa en ríos o lugares públicos. Usar baños públicos. Asomarse a los balcones de sus casas. Usar pantalones, aunque sea debajo de la burka. Usar colores vistosos en su vestimenta. Tomarse fotos. Escuchar música y ver televisión (esto vale para hombres y mujeres). Las mujeres sorprendidas en adulterio son lapidadas vivas.

En Afganistán todos los viernes se celebran ejecuciones y mutilaciones públicas en estadios deportivos, a las cuales están obligados a asistir los niños.

Las mujeres viudas y que han perdido a sus familiares hombres en conflictos, combates o guerras, se mueren de hambre pues no les es permitido trabajar ni salir solas. Algunas se aventuran a salir a mendigar, pero con el riesgo de ser apaleadas y hasta asesinadas.

Resulta patético que aún persistan estas civilizaciones tan extremadamente misóginas por dogmatismos a ultranza, donde especialmente la mujer es considerada como una "sub-especie humana". Es por esta y por otras razones que me han llevado a cuestionarme y a considerar muy seriamente que nuestras mujeres en México deberían ocupar por menos la mitad de los puestos legislativos, en virtud que ellas representan el 52% del total de nuestra población. Y que a su vez ponderaríamos con mayor justicia y equidad la enorme valía de nuestras mujeres.

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  • Salvador Arena

    Simplemente horrible. Tampoco hay que mirar a Afganistán. La misoginia está en todas partes, por desgracia.
    Un abrazo, Licencuado.

"Quizá no estaré de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarla".  Voltaire.