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¿Educación y capacitación medioambiental como materia escolar?

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El ozono es un gas que a 25 km de altura en la estratosfera, actúa de escudo contra a radiación ultravioleta del Sol. Radiación la cual es letal para todos los organismos vivos en nuestro planeta.

 

En los años 70 se descubrió que los clorofluorocarbonos (CFC), gases muy usados en la industria de la refrigeración y en los aerosoles, desodorantes, lacas etc. Estos gases destruían la capa de ozono, provocando el disparo del cáncer de piel, la aparición de cataratas oculares, la reducción de la respuesta del sistema inmunitario, así como la afectación al crecimiento del fitoplancton oceánico. Estas son algunas de las consecuencias consideradas por la ciencia.

El adelgazamiento del agujero de la capa de ozono se produce en determinadas épocas del año y, de forma más significativa en la Antártida. El protocolo de Montreal de 1987, suscrito por más de 190 países para prohibir los CFC, está contribuyendo a mejorar relativamente los niveles de ozono en la Antártida. Pero los científicos aún expresan su preocupación, ya que el calentamiento global cada año crece de manera significativa en sus índices históricos y apuntan como posibles causas a ciertas partículas de origen industrial, que aún no han sido descubiertas y por supuesto no están incluidas en dicho protocolo del calentamiento de la atmósfera.

Hoy habitan este planeta más de 7,300 millones de seres humanos, quienes al edificar y construir sus hábitats, sus centros laborales, sus factorías, sus vialidades de conexión, sus tendidos eléctricos, sus tuberías, sus drenajes, etc. causamos una gran devastación a la epidermis del mundo, afectando principalmente la flora natural y por supuesto la fauna.

A través de los siglos como especie humana, equivocadamente nos hemos inclinado más a los criterios económicos, que a los razonamientos medioambientales. Es por ello mi insistencia de legislar normas y reglamentos para la enseñanza escolar no solo en México, sino también en el resto del mundo, consistentes en la impartición de la materia académica de Educación y Cultura Ambiental en los niveles de primaria, secundaria y preparatoria.

Esfuerzo que influirá imperantemente en nuestros infantes, adolescentes y jóvenes, para prefabricar modelos de concienciación de protección y preservación de la salud planetaria y por ende de todas las formas de vida, entre ellas ¡nosotros mismos y nuestras descendencias!

Reflexionemos: ¿Hay algo más importante que la vida?

¿Educación y capacitación medioambiental como materia escolar?

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