Este singular animal microscópico es hasta ahora y sostenido por la ciencia el ser vivo animado más resistente descubierto hasta ahora. Puede soportar temperaturas de -200°C (el agua se congela a 0°C), hasta temperaturas de +150°C (el agua hierve a 100°C) Además puede vivir muchos días sin oxígeno y 10 años sin agua.

 

Es capaz de resistir una radiación miles de veces mayor que la de nuestra atmósfera. Puede vivir 30 años congelado (comprobado por científicos en 2016 por científicos japoneses) También 10 días en el espacio exterior, sin oxígeno ni protección y expuesto a los rayos cósmicos y a la radiación solar (comprobado por científicos europeos en 2007).

El tardígrado, también llamado “osito de agua”. Hay unas mil especies, son invertebrados, tiene ocho patas, mide 0.05 y 0.5 mm, y en condiciones normales viven en la capa de agua que cubre musgos, líquenes o helechos, pero también en el océano o cuerpos de agua dulce, alimentándose de plantas, materia en descomposición y microorganismos (los que succionan o se tragan enteros), y no hay ningún rincón de la Tierra donde no vivan (o no puedan hacerlo).

¿Pero cómo sobreviven a todo eso? Estos extremófilos ante cualquier amenaza que atente contra su integridad, se hacen bolitas formando un tonel, eliminan prácticamente toda el agua de su organismo (se quedan con no más del 3%) reducen su metabolismo al 0.01% de lo normal, y entran así en un estado de animación suspendida llamado criptobiosis en el que pueden vivir casi indefinidamente hasta que las condiciones vuelven a ser las adecuadas. No sabemos en qué condiciones tan extremas se originaron como para que desarrollaran todas estas habilidades para sobrevivir, pero lo que si podemos decir es esto: si hay un candidato para mandar al espacio a comenzar la vida en algún exoplaneta el ideal no sería un astronauta humano sino este increíble bicho.

Derivado de estos grandes y excéntricos atributos físicos de estos tardígrados, la ciencia astronómica amplía diametralmente las expectativas de vida en otros rincones del universo. Ya que a través ciencia somos testigos de las descomunales resistencias de muchos animales microscópicos, quienes pudieran soportar, vivir y adaptarse a condiciones muy extremas de temperaturas, de presiones, de radiaciones y otros fenómenos que aún desconocemos.

¿Sigues pensando que somos los seres humanos el centro de la creación universal…?

¿A pesar de la amenaza de la radiación, realmente sí llegó el hombre a la Luna??

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  • alvaro torres del valle

    No Jorge, los humanos no somos el centro de la creación universal. Es Dios
    Te adjunto un pensamiento sobre la creación inteligente.
    ¿Pudo haberse producido la vida mediante la casualidad?
    Casualidad significa combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar, azar, suceso imprevisto, inesperado, fruto de algo sin control ni planeación
    Veamos que nos dice la bioquímica. La complejidad del DNA.
    Para entrar al tema, empecemos viendo en que consiste dicha complejidad integrada, una vez que lo hayamos visto, la pregunta profunda es ¿de dónde vino semejante información?
    Con animación computarizada los científicos han logrado ingresara la célula y ver cómo funciona su sistema, al entrar a la célula se ven los hilos enredados de DNA, que son los almacenes para las instrucciones necesarias para que se pueda construir cada proteína en nuestro organismo. En un proceso llamado transcripción, una maquina molecular primero desenreda una sección del hélix del DNA para exponer las instrucciones genéticas necesarias para ensamblar una sola molécula especifica de proteína, luego otra máquina copia las instrucciones para formar una molécula llamada mensajero RNA, una vez que ya se completó la transcripción, el enredo delgado de hilos de DNA lleva la información genética a través del poro del complejo del núcleo que es el digamos guardián que controla el tráfico de entrada y de salida del núcleo de la célula, el enredo RMA se dirige luego a una “fábrica” molecular de dos partes llamada ribosoma, en donde se fija bien sujeta y empieza el proceso de traducción. Al interior de la ribosoma una línea de ensamble molecular construye una cadena de amino ácidos secuenciada específicamente, los cuales son llevados desde otras partes de la célula y luego son enlazadas en cadena con frecuencia de cientos de unidades, este arreglo secuencial de los amino ácidos determina en tipo de proteína que se fabrica.
    Cuando la cadena ha quedado terminada se mueve desde la ribosoma hacia una “maquina” en forma de barril que la dobla hasta dejarla en una forma precisa la cual es crítica para su función, y ya que la cadena quedo doblada como debía para ser proteína, se suelta y otra “maquina” molecular la lleva a su ubicación exacta en la cual se le necesita.
    A lo anterior, muchos científicos le llaman el enigma DNA, el cual no consiste en cuál es su estructura (eso fue resuelto por Watson y Crick, ganadores del Nobel) ni tampoco se trata de que hace la información, sino que el enigma es: ¿de dónde vinieron todas esas instrucciones?
    Dependiendo de la cosmovisión de los científicos, tenemos dos respuestas:
    Una es que tal complejidad es el producto de un diseñador inteligente.
    La otra es que es el resultado de un proceso material no diseñado, ni guiado, ni controlado, ni dirigido sino que surgió puramente por casualidad, por azar, por “evolución”.
    En la actualidad poquísimos biólogos especialistas en el origen de la vida que sean serios, creen que la información incrustada en el DNA pudo originarse por casualidad, y menos todavía a partir de la década de los 1960, debido al descubrimiento llamado “Big Bang”, y debido a las matemáticas.
    Veamos las probabilidades de que haya sido por casualidad, calculemos el número de maneras posibles de combinar los aminoácidos en una proteína: existen 150 lugares en los cuales se puede ubicar a un aminoácido, y existen 20 aminoácidos posibles para cada lugar, eso nos da una probabilidad de 1 x 10 a la 195. Traducción: infinitamente imposible.
    Y en cuanto al ingrediente evolución, esta teoría describe la adaptación de los seres vivos a su entorno pero una vez que ya hay vida, no explica cómo se originó la vida.
    Agreguemos otro ingrediente al tema del origen.
    Hay quienes argumentan que sí, que la vida se generó mediante un proceso lento de evolución por una combinación de casualidades, de accidentes durante el cual nada ni nadie diseño, ni guió ni controló acontecimiento alguno.
    Cuando la ciencia ya conoce el nivel de profundidad y complejidad de la bioquímica y la fisiología (entre otras ramas), y podemos medir con precisión las probabilidades de los acontecimientos, la aseveración a favor de la casualidad resulta absurda. Cuando analizamos los detalles, se llega a la conclusión de que semejante complejidad tan perfecta y afinada es imposible que haya sido el resultado de la casualidad, la evidencia que nos dan los hechos indica que no existe evidencia alguna que apoye la teoría de la creación por un azar no guiado, no controlado, no diseñado, más bien dicha evidencia apunta en sentido contrario.
    Veamos que nos dicen los hechos, habiendo ya visto cómo funciona el DNA, echemos un vistazo a la probabilidad de formar por ejemplo tan solo una de las proteínas más pequeñas, la insulina.
    Para fabricar insulina que se compone de 51 aminoácidos y es una proteína critica para el metabolismo de la glucosa, la célula debe primero haber formado o construido una cadena de 84 aminoácidos llamada proinsulina, luego la proinsulina debe doblarse de una forma específica precisa, finalmente una sección específica de esta proteína de 33 aminoácidos es cortada mediante enzimas especiales, esto deja 51 aminoácidos ordenados precisamente en el orden necesario en dos cadenas de enlaces cruzados, cuyo resultado es la molécula de la insulina.
    Con el fin de determinar la probabilidad de formación de la insulina, debemos calcular la probabilidad de que se forme proinsulina, teniendo en cuenta que hay 20 aminoácidos distintos y que hay 84 aminoácidos en una molécula de proinsulina, podemos calcular que la probabilidad total posible de que semejante arreglo ocurra por si solo, es de 10 a la 109 potencia, es decir un número uno seguido por 109 ceros. Para ilustrar de manera más clara lo que significa semejante número, el número total de átomos existentes en el universo se estima en 10 a la 82, cifra que es muchísimo menor que 10 a la 109. Dicho en lenguaje común, es bastante más probable que una persona con los ojos vendados encuentre una aguja en un pajar del tamaño de la superficie de la tierra si esta fuera plana y pavimentada, a que una molécula de proinsulina se formara tal cual es mediante el azar de entre los billones de billones de posibilidades de entre las 84 combinaciones de proteínas de aminoácidos que son posibles.
    Cuando usamos parámetros medibles y no simples declaraciones de evolución por accidente, e incluimos otras complejidades que todavía no hemos analizado, y que también están presentes por ejemplo el lapso de tiempo en que se tienen que formar las proteínas, entonces la probabilidad de que toda esta combinación ocurra tal como ocurre haya sido por accidente, si de por sí ya era de 10 a la 109, es decir imposible antes de agregar otros ingredientes, se convierte en mucho más imposible aún, si es que acaso puede existir el concepto de ”todavía más imposible”.
    Pero no hemos terminado, aún hay más, como todos sabemos, la insulina es tan solo una de muchas otras proteínas, cada una de ellas funciona de forma distinta, y resulta necesaria para una vida sana, entre estas otras tenemos las siguientes: Fibrógeno, fibrina, elastina, gluteína, enzima lipasa, prolactina, colágeno, caseína, queratina, enzima amilasa, zeína, gammaglobulina, hemoglobina, pepsina, actina, proteasa, miosína, inmunoglobinas, albúmina, y las siguientes hormonas (aunque la mayoría también son proteínas): Estrógeno, progesterona, prolactina, irisina, péptido YY, tiroideas, glucagón, serotonina, grelina, leptina, adiponectina, melatonina, oxitocina, hormona del crecimiento, cortisol, adrenalina, dopamina y algunas otras.
    Entonces, ¿Cuál es la probabilidad de que todas y cada una de estas sustancias tan enormemente complejas se hayan producido al azar pero en combinación perfecta entre las diversas funciones de ellas? Y eso que no hemos analizado el funcionamiento del hígado, del cerebro y del páncreas, ni la complejidad del ojo.
    Saludos cordiales
    Saludos