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El misterio de la glándula pineal, el DMT y… ¿la reencarnación del alma?

 

Místicos de todas las eras han visto en la glándula pineal un centro espiritual. “El tercer ojo”, el “chakra” que percibe los mundos invisibles, el “Ojo” que todo lo ve. En 1637 René Descartes escribió que la glándula pineal era el asiento del alma, la gente se burló de él. Hoy sabemos que la glándula pineal es un ojo primitivo con forma de cono de pino que se aloja en la base del cerebro humano.

Algunos reptiles mantienen activo este “tercer ojo”. Después de administrar DMT a pacientes, el Dr. Rick Strassman concluyó que la glándula pineal secreta DMT, “la molécula del espíritu”, es un poderoso psicodélico”. El DMT se encuentra presente en todos los organismos del planeta. Strassman además notó una extraña coincidencia: La glándula pineal se forma a los 49 días en el feto humano, a los 49 días se distingue el sexo, son 49 días los que se rezan a los muertos en el budismo tibetano, y 49 días los que tarda el espíritu en reencarnar según el libro Tibetano de los Muertos.

Hoy en día se desarrollan una multiplicidad de estudios científicos acerca de esta misteriosa glándula y aunque a la fecha aún no ha habido conclusiones determinantes aceptadas por la comunidad científica, no obstante sí han revelado una gran variedad de conjeturas, hipótesis y teorías, casi todas han resultado sumamente interesantes.

Muchas teorías que se inclinan a que esta glándula productora de la enigmática sustancia bioquímica denominada DMT, lleva potencialmente a los seres humanos a procesar escenarios imaginarios, esotéricos, ilusorios, quiméricos y míticos. Quizá por ello La Organización de las Naciones Unidas (ONU), estima que actualmente en el mundo se veneran a más de 4500 deidades.

Por supuesto que este fenómeno no es privativo de la materia religiosa, sino también en otros temas susceptibles a la concepción, expresión y defensa de ideas apasionadas, sectarias, fanatizadas e irreflexivas, totalmente contrarias a la metodología filosófica. Las cuales pudieran tener proclividad a comportamientos desenfrenados e inmoderados, como el tema de los apasionados político-partidistas, de los hinchas del futbol, solo por mencionar algunos.

“Las multitudes no han conocido jamás la sed de la verdad. Exigen ilusiones sin las cuales no pueden vivir” –Sigmund Freud-

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  • Ramiro Valencia Martínez

    Misterio anatomofisiológico. Me recuerda otro misterio que aborda Viktor Frank en uno de sus libros "La presencia ignorada de Dios". Sea pues.

  • alvaro torres del valle

    Coincido en que los extremismos son irreflexivos, fanáticos, apasionados y sectarios, pero no solamente implican eso, también eliminan el raciocinio y el corazón, es decir, son gente incapaz de sentir conmiseración por el desposeído, el enfermo, el inválido, el carente, el acusado injustamente.
    Saludos

"Quizá no estaré de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarla".  Voltaire.