El 16 de julio de 1969, la nave Apolo XI despegó desde del Centro Espacial Kennedy en Florida. Llevaba a bordo a los astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins decididos a hacer historia en aquella complicada misión espacial sin precedentes. Tras cuatro días de viaje y avanzar hasta haber abandonado la órbita terrestre, en el módulo lunar comenzaron a descender para posarse en la superficie de la Luna, en una zona denominada Mar de la Tranquilidad.

Frente al televisor el mundo vio cómo Neil Armstrong pisó la Luna en la madrugada del día 21 de julio a las 02:56 horas (UTC). Y ante la mirada de millones de personas alrededor de todo el planeta, mientras descendía por la escalera del módulo, Armstrong pronunció la famosa frase:"Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad".

Este acontecimiento de proporciones globales robusteció la vanidad de la especie humana, pero especialmente en la sociedad norteamericana. No obstante, con el paso del tiempo en muchas sociedades astronómicas detractoras y conspirativas de este suceso (especialmente rusas), han incrementado gran suspicacia y escepticismo respecto a la citada conquista lunar, esto derivado de las siguientes observaciones, estudios y análisis:

Al abandonar la magnetósfera terrestre ¿cómo lograron evitar la letal radiación cósmica dentro de una pequeña cápsula que obviamente carecía de una capa protectora de plomo suficientemente gruesa? ¿Quién grabó el descenso de la escalera hasta pisar el suelo lunar? ¿Cómo puede ondear la bandera sin viento atmosférico? ¿Cómo se puede proyectar sombras cruzadas, cuando el Sol es la única fuente natural de luminosidad? ¿Por qué no aparecen estrellas en el horizonte lunar, cuando por la ausencia de atmósfera deberían apreciarse cientos de miles o quizá millones? ¿Cómo lograron posicionar, sacar y volver a introducir el “Buggy” dentro de la minúscula capsula, donde apenas cabían los dos astronautas? ¿Por qué EEUU no decretó a la Luna como su estado número 51?

Hay voces que se pronuncian que, aprovechando su descomunal poder de acercamiento del telescopio espacial Hubble, se debería localizar, precisar y publicar las imágenes actualizadas de famosa “la huella lunar” a la comunidad científica mundial. Pruebas que a la fecha, la NASA no ha presentado.

¿Será todo esto, simplemente un dogma de fe yankee?
¿Realmente sí llegó el hombre a la Luna?

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