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Pues ya en el ocaso de este convulsivo año de 2018, durante el cual se escenificaron grandes cambios en nuestro planeta, en nuestro país, en nuestra región, en nuestra ciudad.  Cambios que han venido a fortalecer, pero también a debilitar nuestras expectativas de vida. Cambios que han cifrado nuestros éxitos, pero también nuestros fracasos. Cambios que han motivado nuestras alegrías, pero también nuestras grandes tristezas y frustraciones.

Hoy somos 7,300 millones de seres humanos viajando en la superficie de un pequeño planeta que se desplaza en órbita a su estrella madre a 106,560 kilómetros por hora, sin que lo notemos en lo más mínimo y mucho menos que la mayoría ni siquiera lo sabe.

De la misma manera que no sabemos o no hemos querido entenderlo, que nuestro planeta ya llegó a una fase que su inestabilidad climática, su contaminación de las tierras, mares, lagos, ríos y sus capas atmosféricas, representan ahora sí un severo y progresivo riesgo para toda la vida.

En la cual si no implementamos serias políticas y metodologías científicas de reciclamiento de productos terminados. La sustitución de bombillas incandescentes por focos ahorradores. Incentivar el transporte público especialmente en las grandes urbes. Implementar procesos de mitigación y reforestación general por todos los rincones del planeta. La sustitución de otros energéticos que puedan desplazar a la brevedad posible a los combustibles fósiles. Encausar la cultura de una dieta preferentemente basada en vegetales. Y sobre todo establecer legislaciones para promover la educación sexual y un nuevo orden mundial para ponderar la efectiva e inmediata disminución en nuestras tasas de natalidad.

Recordemos que hay una enorme multiplicidad de aspectos que consideramos importantes en este mundo (tú sabrás enumerar y clasificar las propias) pero nada, ni la economía, ni la educación, ni la seguridad, ni siquiera tu religión es más importante que la VIDA.

Es por esta razón que conmino a mi sociedad a buscar las acciones y los elementos para ennoblecer la vida, misma que nos garantizará una mejor salud y un buen ambiente de coexistencia social.

Apreciado lector, quiero aprovechar este espacio para desearte de todo corazón, una muy Feliz Navidad y un Año 2019 pletórico de bienestar, prosperidad, salud, tranquilidad, satisfacción, logros, alegría, optimismo y muchas, muchas reflexiones, meditaciones y razonamientos siempre privilegiando la vida de tu planeta.     

¡Muchas felicidades!

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  • Juan Francisco Collado

    Jorge excelente artículo para reflexionar sobre nuestra forma de vida. En efecto, necesitamos un gran cambio, educativo, sería lo más eficiente, pero pienso que al no haber los recursos para ello, desgraciadamente el cambio se dará por otro ángulo, que desgraciadamente no será el más agradable. Un abrazo y feliz Navidad

"Quizá no estaré de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarla".  Voltaire.