Además de la hipótesis hoy dominante del impacto espacial de un asteroide o cometa, estas otras conjeturas -algunas disparatadas- han intentado explicar la desaparición repentina de los grandes reptiles:

1) Aumento de Oxígeno: En 1842 el paleontólogo británico Sir Richard Owen propuso que hubo un cambio brusco en la proporción de este gas vital para el que no estaban preparadas las criaturas de sangre fría, con menos demandas energéticas. Pero lo anterior no justificaría la existencia de numerosos reptiles en la actualidad.

2) Gigantismo: De acuerdo con el barón húngaro Franz Nopcsa (1877-1933), desarrollar un gran tamaño y protegerse con armaduras exigió un sobreesfuerzo a la hipófisis o glándula pituitaria. Esta adaptación produjo un crecimiento excesivo en los huesos faciales y las extremidades de los dinosaurios, que al final resultaría fatal.

3) Pandemia: Roy Lee Moodle siguió de alguna manera la senda abierta por Nopcsa. En un compendio publicado en 1923, este experto estadounidense llegó a la conclusión de que los dinosaurios alcanzaron el máximo de enfermedades articulares e infecciosas a finales del Cretácico. Hoy el paleobiólogo George Poinar defiende que también sufrieron los primeros casos de malaria.

4) Alergia al Polen: Hace 45 años los geólogos R.L. Dott y R.H. Batten sostenían que la aparición de las plantas y flores a finales del Mesozoico pudo generar violentas reacciones alérgicas a los lagartos gigantes.

5) Diarrea: En 1964 el bioquímico inglés Ernest Baldwin planteo que a los grandes reptiles tal vez los condenó comer plantas coníferas, ya que incluían a muchas especies productoras de aceites con efectos purgantes.

6) Ceguera: Los científicos británicos L.R. Croft y M.B. Tabet descubrieron que la proteína gamma-cristalina, presente en el cristalino del ojo, se opaca por el calor o una larga exposición a la luz. Después, en 1982, Croft sugirió que un incremento de la temperatura global habría dejado ciegos por cataratas a los dinosaurios. 

7) Supernova: A comienzos de los 70, el paleontólogo canadiense Dale Russell realizó un estudio del registro fósil y dedujo que la extinción fue casi instantánea en términos geológicos. Russell propuso junto con el físico Wallace Tucker que la causa fue la radiación emitida por el estallido de una estrella masiva.

8) Súper Erupción: Según un estudio publicado en Science el año pasado, el impacto de Yucatán incremento también la actividad volcánica en la meseta india del Decán y contribuyó al cambio climático que causó el “dinocidio”. Así se combinan las dos principales teorías modernas: la del choque de un cuerpo celeste y la de los súper volcanes.

Vivimos en un universo de constante armonía y caos, nuestras vidas dependen de un muy frágil equilibrio de espacio, de temperatura, de radiación, de gravedad, etc. Pero hoy somos la primera especie en la Tierra que producto de nuestra propia ignorancia y soberbia, somos capaces de auto-exterminarnos para la eternidad, tan solo con el arsenal nuclear actual. ¿Esto es inteligencia…?

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