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Domingo, 13 Septiembre 2015 23:46

EL TESTAMENTO DE CARL SAGAN

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El 17 de abril de 1995 Carl Sagan sufrió una operación de trasplante de médula para intentar atajar el azote de su extraña enfermedad, la mielodisplasia. Su hermana Carie fue la donante. "Todavía se me hace un nudo en la garganta cuando recuerdo cómo se ofreció Carie a salvarme la vida", escribió. "Le conté mi enfermedad y dijo: Toma lo que necesites, un pulmón, un riñón... lo que sea".

En julio de ese año Sagan tuvo que volver a ingresar en el hospital porque su mal había aparecido de nuevo. Durante todo este tiempo permaneció largas temporadas en su retiro de Ithaca, en Nueva York, junto a su familia, trabajando a ratos, descansando y pensando en su destino.

"He aprendido mucho en mi batalla contra la muerte: cosas acerca de la belleza de la vida, del valor de los amigos y la familia, del poder transformador del amor." En muchos de sus escritos de ese entonces Sagan hablaba precisamente de este último trance: "Quiero hacerme muy viejo junto a mi esposa Annie. Quiero ver a mis hijos crecer, y participar en su desarrollo intelectual y personal. Quiero conocer a mis futuros nietos.

Existen muchos problemas científicos de cuya solución quiero ser testigo: la exploración de todos los mundos del Sistema Solar, la búsqueda de vida extraterrestre... Quiero ver cómo resuelven los mayores dilemas de la historia del ser humano: los peligros y las promesas de la tecnología, la emancipación de la mujer, el crecimiento político, económico y tecnológico de China, los viajes interestelares..."

Todas sus esperanzas, incluso las de viajar por la inabarcable inmensidad del Cosmos, se convirtieron en esclavas de una batalla que tiene lugar, paradójicamente, en el minúsculo espacio donde habitan los glóbulos blancos y rojos. "Me gustaría creer que, cuando muera, volveré a vivir. Que alguna parte pensante, alguna forma de memoria o de sentimiento, permanecería en mí. Pero con la misma intensidad que lo deseo, sé que no hay nada que sugiera que es algo más que una vana esperanza." (*)Fuente: Revista “Muy Interesante”

Un tributo muy personal al maestro Carl Sagan, quién me inició desde principios de los 80´s en la exploración e investigación astronómica, con bases profundamente filosóficas y agnósticas.

¿Es mejor vivir en la “certeza”, o en la duda…?

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1 comentario

  • Enlace al Comentario Hector Rabell Lunes, 14 Septiembre 2015 11:42 publicado por Hector Rabell

    Mientras más perseguía la verdad, más dudas aparecen en el camino, de manera que al buscar la certeza de algo, terminamos con más dudas que al principio.
    Hector Rabell

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